(Julio de 2006). Con un crecimiento que ya alcanzó –y superará– al de China, la ciudad de Emiratos Arabes va en camino de ser el eje global de los negocios. Un hecho histórico: en todos sus sectores registra una explosión productiva.
Por primera vez en la historia un país registra simultáneamente en todas sus actividades productivas valores récord de crecimiento.
En los Emiratos Árabes Unidos, la economía mostró un crecimiento promedio anual del 6% en el decenio 1993-2003 y desde entonces trepó al 9%, una tasa similar a la alcanzada por China. Y mientras que la mayoría de los analistas mundiales auguran (aunque por ahora no se note demasiado, un desaceleramiento de la expansión del gigante asiático), lo de Dubai apunta a convertirse en hito del crecimiento en corto plazo.
Con un PBI per cápita multiplica casi por seis el argentino: u$s 24.000 frente a u$s 4.700. Pero en este país donde el 80% de su superficie es desierto, de la mano de los ingresos que genera el petróleo y con la mirada puesta en las próximas décadas sueñan con correr el horizonte.
Dubai es una ciudad de 700.000 habitantes, la segunda en tamaño entre las siete que componen la federación de los Emiratos Árabes Unidos: Abu Dhabi (la capital), Sharjah, Ajman, Umm Al Quwain, Ras Al Khaimah y Fujeirah son las otras seis. Es el eje de los negocios en la vida comercial en esta parte del Golfo Arábigo, pero no le alcanza y quiere ser el centro del mundo.
En mayo pasado se concretó el lanzamiento de 850 edificios torres entre los que habrá viviendas, oficinas, una ciudad logística, un centro industrial, un área comercial, un polo científico-tecnológico con universidad incluida, una megacancha de golf y una media-city, preparada para albergar producciones cinematográficas, televisivas y culturales.
Es que con mentalidad largoplacista, las autoridades de EAU construyen ladrillo a ladrillo ese gran hub comercial a partir de gigantescas inversiones en obras públicas, hotelería, entretenimientos y construcción. Sólo en un proyecto inmobiliario están desembolsando actualmente u$s 3.000 millones, y acaban de poner en marcha la construcción del aeropuerto más grande del mundo, con capacidad para 190 millones de pasajeros por año.
Este país de “entorno económico relativamente liberal” que ha evolucionado hasta “convertirse en una de las economías más sólidas y de más rápido crecimiento en el mundo”, de acuerdo con la Organización Mundial de Comercio (OMC), los servicios –principalmente de transporte– se convirtieron en “prioridad estratégica”.
Si bien para los ojos argentinos se trata de un destino exótico para las inversiones y los negocios, está a punto de quedar cada vez más cerca. A partir de 2007 habrá vuelos directos entre la Argentina y Emiratos Árabes. La decisión la tomó el chairman de la línea aérea de EAU que es el príncipe heredero y primer ministro, el Sheikh Mohammad Bin Rashid Al Maktoum.
LA ARGENTINA EN DUBAI. Walid Al Kaddour Debs es el encargado de la promoción y marketing de los Emiratos en América del Sur. Dirige ACSA, un grupo de empresas propiedad de la familia Al Kadur que además oficia de consultora dedicada a desarrollar negocios entre Medio Oriente y el continente. Desde hace tres años, por ejemplo, Al Kaddour Debs es agente de VW Argentina para la región, adonde desde el país se exportaron ya unas 2.000 unidades por valor de u$s 10 millones. “Hasta ahora vendimos utilitarios pero vamos a sumar camiones y autos de fabricación nacional. La producción argentina es muy competitiva para los mercados de Oriente Medio, donde los clientes son muy exigentes y requieren un nivel alto de servicio posventa”, explica a FORTUNA en sus oficinas porteñas.
“Ahora estamos trabajando con empresas argentinas que fabrican equipos de GNC. Acá hay excelente tecnología –agrega– y queremos abastecer a todo Medio Oriente con estos equipos desde Dubai”.
Al Kaddour Debs también desarrolla marcas argentinas en Emiratos Árabes, “especialmente textiles (con prendas para mujeres, hombres y niños porque el diseño argentino está muy bien visto), parrillas, calzados y ropa de cuero”.
ACSA asesoró al gobierno argentino, que en mayo de 2005 y de 2006 participó de la mayor feria turística de Medio Oriente, en Dubai.
Las perlas de Dubai. Gran Bretaña tuvo dominio en la región durante más de un siglo, por lo que la bandera de los EAU recién flameó en los mástiles en 1971. Desde entonces el Khalifa Bin Zayed Al Nahyan ha sido reelecto sucesivamente como presidente.
Entre principios del siglo pasado y 1940, Dubai vivió del negocio de las perlas naturales, con buzos que las extraían del mar con la primitiva técnica de la apnea. Cuando surgen las perlas cultivadas en China, sobrevienen dos décadas de penurias económicas para esta ciudad de los Emiratos, que quedan en el olvido con el descubrimiento de los yacimientos petroleros. Ocupan hoy el quinto lugar entre los países productores a nivel global y el sexto entre las mayores reservas del mundo, pero saben que se trata de un recurso que se agota y por eso les preocupa reinvertir las ganancias en negocios a largo plazo. Los yacimientos con mayor futuro están en Abu Dhabi. En Dubai, por ejemplo, todavía tienen petróleo para diez años más, pero es una ciudad que ya vive del turismo.
También cobraron relevancia en el mix productivo rubros como el agroalientario, el textil, la fabricación de pinturas, equipamiento médico y artículos electrónicos y la elaboración de aluminio. Según datos de la OMC, en 1974 el petróleo y el gas representaban el 74% del PBI de los EAU. Hoy, en cambio, apenas un tercio.
Los EAU construyeron en los últimos años no sólo sobre la arena sino también sobre el mar. Desde hoteles hasta viviendas se levantaron en penínsulas artificiales y hasta en islas conjugando avances de la ingeniería y la arquitectura. Sólo en uno de estos dibujos con forma de palmera, que se conectan por el virtual tronco con la costa, se invirtieron u$s 3.000 millones. Y en total se construirán tres.
El proyecto conocido como The World, que está compuesto por 300 islas privadas que albergan otras tantas mansiones y conforman sencillamente el mapa del mundo, suscitó tal interés que los constructores se vieron obligados a vender el show room, la isla de muestra, a cambio de u$s 20 millones. “Todo EAU está entrando en una burbuja inmobiliaria. Los valores se cuadruplicaron en los últimos dos años”, asegura Al Kaddour Debs.
El costado polémico de esta escalada por contar con el emprendimiento cada vez más espectacular está dado por el riesgo ecológico: hay quienes denuncian que las construcciones en terrenos ganados al océano generan daños a la fauna y flora marina.
CON CEMENTO CHARRO. Uno de los principales proveedores de esta etapa de expansión en Dubai será la cementera mexicana Cemex. Miran a América latina por costos y por la coyuntura internacional. Saben que Europa y Estados Unidos no son hoy interlocutores válidos, y que en la Argentina unos 3.700.000 habitantes son de origen árabe, es decir un 10% de la población, y en Brasil un 20%. “Se sienten cómodos con interlocutores latinos”, ratifica Al Kaddour Debs.
Pero el futuro no se agota en Dubai. Abu Dhabi es la ciudad que le viene pisando los talones. Actualmente alberga más de 15 proyectos a gran escala entre inmobiliarios y turísticos. El Organismo de Inversiones de Abu Dhabi (ADIA) es uno de los principales vehículos de inversiones financieras públicas del mundo porque es el encargado de elegir las colocaciones de los ingresos derivados del petróleo. De hecho, lleva invertidos unos u$s 250.000 millones y es uno de los agentes con mayor influencia en los mercados financieros internacionales.
Una de las apuestas es la industria cultural. Tanto que las autoridades de EAU acaban de firmar un acuerdo con la Fundación Guggenheim de Nueva York para inaugurar un museo de arte moderno y contemporáneo que va a construir Frank Gehry, responsable del de Bilbao. El museo –que estará terminado en cinco años y tendrá una superficie de 30.000 metros cuadrados– costará unos u$s 200 millones y se va a levantar en una isla natural, frente a las costas de Abu Dhabi. “Esta decisión representa la determinación del gobierno de crear un destino cultural de primera clase para sus residentes y habitantes”, ratificó el príncipe heredero, poeta y dueño del stud de caballos de carrera más importante del mundo.
La contracara de esta expansión en múltiples rubros es la inflación, que pasó de un promedio anual del 3% entre 2001 y 2003 a más del 10% en 2005.
“El príncipe heredero sostiene que el remedio a la inflación es aumentar la oferta, y por eso anunció, por ejemplo, que habrá casi 30.000 nuevas habitaciones de hotel en los próximos tres años, con lo que se duplicará la capacidad actual”, cuenta Al Kaddour Debs.
El eje de este crecimiento turístico será un strip al estilo Las Vegas pero sin juego porque el Islam no lo permite, una avenida de 10 kilómetros de largo a cuya vera habrá entretenimientos durante las 24 horas y en la que los hoteles pondrán luces de neón a las arenas del desierto.
Artículo de Cristina Manhe para Revista Fortuna.

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